Colectivo de trabajo

Cuando hablamos de equipos preferimos usar el “colectivo” porque implica un alto nivel de participación en las decisiones y socializar toda la información de que disponemos.

Esta práctica del colectivo estará en condiciones de analizar el tipo de lazo social que constituye y lo hace con un dispositivo que es transdisciplinario. Será entonces los encuentros del colectivo el escenario donde se construya un relato que no pase por la sumatoria de los discursos de las distintas actividades y disciplinas sino por la construcción de las versiones del relato que sobre el sujeto –grupo, institución) en cuestión se pongan en juego. Un colectivo tiene que vérselas con hacer lugar a las diferencias que cada integrante plantea, así como cada integrante tendrá que poder escuchar la diferencia en el saber del otro, articulándose, en uno y otro lado, una renuncia. Será inevitable que cierto grado de malestar estructural acompañe el trabajo cotidiano y afecte a la circulación del saber. Pero también tenemos la alegría ,que refuerza el sentimiento de la energía vital dejando la tristeza y la impotencia para pasar a lo imposible, a lo imposible de saber, donde a veces también hay espacios para el entusiasmo.. El discurso que de este modo se trame no se puede generalizar. Es particular de cada sujeto: una carta de navegación propia para una travesía posible tanto para los niños y jóvenes que transitan por la casa como para cada uno de los miembros del colectivo. Consideramos a la CASA como una apuesta ética,en lo que se refiere a la gestión y a la clínica en salud y cultural, frente a la imposición de paradigmas culturales marcados por un discurso homogéneo, unívoco, efectista y perentorio. Estas condiciones dificultan cualquier intento de emergencia de un sujeto.